No debería yo de aceptar que ella vagara en una esquina como si de un fantasma se tratase.
Ella no deberia de pasar por un proceso cual más doloroso, así que la levanté y le puse en un pedestal, le regale flores y adorne sus pies, desde donde me observa para avisarme cuando el día de mi muerte este llegando.
La caída de una mujer es el reflejo de mi derrota personal en este paraíso.
Santa
Victor Alcázar
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