jueves, 30 de mayo de 2024

el último viaje

(Agradecimiento eterno por la imagen restaurada por mi amiga Mirella Chacon)

Lo peor que te puede pasar en México no es la muerte

Así empezaba mi día, rescatando a mi abuelo de una vida en un asilo al cual el se mudo por sus propios medios tomando la decisión después de dos años de fallecida mi abuela.
El decía que sus amigos y su mundo se habían marchado ya hace tiempo y lo único que lo hacía vivir era su mujer la cual recientemente lo había abandonado tras años de estar postrada en una cama por problemas relacionados con la circulación sanguínea en sus piernas.

Yo acababa de mudarme a mi primer departamento en renta y lo lleve a vivir conmigo.
Cuando uno es joven no sabe que tratar de corregir los hábitos de un anciano no es tan positivo como parece y a raíz de haberle propiciado un menú diario de comida saludable y haberle retirado la coca cola , famoso elixir familiar para que los ánimos no decaigan, me di cuenta que mi abuelo ya no respondía a mi voz al siguiente día que le di por última vez un Hot dog de cenar.
Me dijo que no tenía hambre y eso fue lo último que dijo.
Al otro dia no se levantaba, tenía fiebre y recordé que tenía dos semanas que mencionaba que soñaba a sus familiares llamándolo por las noches.

En donde yo vivía era una colonia recién construida y por lo tanto los servicios eran pocos, la ambulancia o el taxi no atendían mis llamadas,
Yo tenia preocupación porque mi abuelo estaba deshidratado y no reaccionaba.
Cuando logre que un taxista quisiera llevar a mi abuelo al hospital , tuve que cargarlo en brazos, donde tras unos minutos falleció en el taxi. Sus pupilas se dilataron tanto que vi dentro de sus ojos a la muerte directamente mientras me abandonaba el que para mí fue mi padre y no mi abuelo.

Mientras el taxista me gritaba asustado que no podia llevarme y me devolvía al departamento para poner a mi abuelo recién fallecido en su cama yo estaba en shock.

No había nadie que me ayudara, como siempre estaba solo en la vida , tampoco tenía dinero así que no tuve tiempo de llorar y me dedique a obtener el certificado de defunción el cual solo es otorgado por un médico certificado y mi abuelo no tenía médico porque no estaba enfermo.
La cruz roja me negó la atención y la policía solo me hizo saber que requería papelería importante como su certificado de nacimiento y otros papeles para todos los trámites que venían.
Mi abuelo nació en una época donde no había tanta tecnología, aunado a eso además de las carencias económicas de toda la vida no tenía papeles.
Yo me debatía entre dolor, pobreza e ignorancia, y mi juventud...cabe destacar que de regalo mi abuelo el 7 de enero me obsequió su fallecimiento.

3 días mi abuelo en el departamento sin posibilidad de poderlo enterrar, ningún familiar se apareció ni tampoco pedí ayuda a nadie porque no soy de ese tipo de personas que le dice a los demás sus problemas.
Yo fui criado para sobresalir con honestidad y valor, esa es la razón del porque después de todo eso dure casi 20 años enfermo de problemas digestivos relacionados y ocasionados por tantos dolores y vivencias como ésta.

Un día se apareció después de varios días un trabajador de derechos humanos y me ayudo a llevar a un doctor que llego en una ambulancia a la 1 am a mi departamento a levantar el acta de defunción, molesto me dijo que tenia que averiguar si yo no lo había matado porque era muy raro mi caso.

Tras darme el papel tuve que pedir dinero para realizar con el cuerpo de mi abuelo una cremación ya que era lo más indicado para las circunstancias además de que yo no tenía apoyo de nadie ni ahorros para recurrir a solventar su último viaje.

Tras tantos años después de todo esto yo he comprado mi propio viaje al más allá, ya tengo pagado mi cajón y también desee que me cremaran en caso de fallecimiento.
Yo soy el último de mi familia ya que aunque existen vivos algunos, en realidad son parte de mis antiguos problemas y por lo tanto son inexistentes para mi.

El último viaje 
Victor Alcázar 

miércoles, 29 de mayo de 2024

La noche de los descarnados

Cada vez que llevo mi comida a la cama, me imagino que ese día muero, 
Que los forenses encuentran mi cuerpo 15 días después y al entrar observan la escena donde estuve comiendo una hamburguesa, de la cual no quedan restos más que en mi estómago y, a un lado de mi algunos libros que me gustaba ver aún sin haberlos abierto.

Los forenses al limpiar y removerme de la cama y pasarme a la camilla donde me van a meter en una bolsa de plástico, demostrarian que no soy más ese ser que pretendía ser amigable con la naturaleza, ya que el plástico es detestado por las personas en general pero el día de la muerte ningún petate, ningunas hojas o ningunas flores harán su aparición por ningún lado y eso dirá mucho sobre mi mal comportamiento.

Una de las personas que revisaría la escena sería alguien a quien no le daría asco mi cuerpo, es más, hasta trataría de ser lo más amable posible con los restos de lo que un día creí que yo fui y a veces yo mismo me daba asco.

Me causa risa que tal vez ni yo me gustaba y usaba cierto ángulo de la lente para tomarme fotos mientras que el forense a cargo de detalles me haría un estudio fotográfico que seguramente verían muchas personas interesadas en mi.

Todavía más interesante que yo hubiese muerto argumentando que nadie se interesaba en mi y terminar recibiendo tantas atenciones cuando no lo pudiese agradecer personalmente me daría pena.

Si bien es cierto que me gusta beber coca cola, también es cierto que no me gusta ver televisión y esa es una de las razones del porque tengo tanto tiempo para escribir lejos de la influencia de tantos escritores de guiones cinematográficos que son tan buenos pero que anoche antes de morir pensaba:
.-"¿porque tienen tanto éxito las películas de muertos vivientes?
Acaso un miedo colectivo me puede matar a mi y a todos y darle a los que se quedan razones para burlarse de que soy un cuerpo en escencias mantenido por estímulos diarios como el leer un escrito acerca de mi propia muerte?."

La noche de los descarnados
Victor Alcázar

viernes, 17 de mayo de 2024

ayer estaba ahi

Por las tardes observo las bancas solas del parque; ya han sido ocupadas por las aves, 
y el árbol también da rastros de haber sido lugar de encuentro importante para alguien que disfrutaba amar de mil formas.

He visto como el viento, aunque sea transparente, ha borrado el olor del perfume tuyo y del mío.

¿Como podría yo reclamar un lugar en este sitio?
no he sabido entender, no he escrito nada en mi libreta acerca de ti y de tu sonrisa ni de tu pelo que es todo lo que se supone que queda al final de una vida.

¿A poco soy tan pobre para no poder deleitar un helado junto a alguien?

El mundo esta lleno de personas 
¿Porque he sido yo el que ha eligido con quien debería de crear poesía cuando llegue a mi cuarto vacío?

Ayer estaba ahí
Victor Alcázar

sobre la fortaleza

Nunca piensa uno mismo que es tan fuerte hasta que realmente tiene que ser fuerte para poder sobreponerse a algo.
Es decir, la gente que ha logrado dar ejemplo de fortaleza ante la adversidad generalmente no es gente que todos los días se levanta a ir al trabajo y tiene que empujar a un carro fuera de la vía del tren para hacer una buena acción, 
Al parecer toda la gente a la que admiramos ha logrado algo porque tuvo que hacerlo así, y no le quedó de otra.

Dicho esto la gente que es fuerte ni es fuerte toros los días ni fue fuerte porque quiso sino por las circunstancias que le obligaron a proteger su vida o la de otros para sobrevivir.

Entiéndase que la fortaleza es un camino del alma, pero si quieres ser fuerte si tienes que ir al gimnasio todos los días o estudiar una carrera de paramedico y "aprender" ( que no es lo mismo que actuar por instinto) a salvar vidas todos los días.

Hay gente que tiene que ser fuerte todos los días, la vida los enseña a ser como rocas, a comer rocas, a digerir rocas, pero ese no es el fin de ser fuerte, sino el fin es tolerar las dificultades mientras llega la paz a la vida de esa persona.

En algún momento el llanto es la corona del triunfo del camino en la vida.

Sobre la fortaleza
Victor Alcázar

miércoles, 15 de mayo de 2024

morir

No existe horario para tratar de entender la vida o de vivirla.
El día de vivir la vida es este.

No hay que tratar de llevarse mucho dinero a la tumba porque parece que no sirve de mucho.
Y sobre que uno se muere y no vuelve tampoco estoy muy seguro.
Según mis experiencias en ese tema varias personas me han dejado ver que cuando han muerto ni cuenta se dieron, así que no hay mucho de que ponerse nervioso y además todavía creen que están vivos.

Les creo porque así como algunos de nosotros desaparecemos de la vista de los demás cuando no queremos ser interrogados, también hacemos otros que después de la muerte podríamos seguir causando interés.

No hay mucho de que preocuparse excepto por estar bien conscientes de que dormirse hoy y despertarse mañana es algo que seguramente nunca podremos controlar ni entender del todo.

Morir
Victor Alcazar

el par de fantasmas

Cuando estaba más joven trabaje un tiempo de guardia de seguridad en varios lugares que un día les voy a contar pero en esta ocasión les voy a contar acerca de Banus , un Fraccionamiento residencial que está a la entrada de Tlajomulco y resulta que en esa época lo estaban construyendo.
La primera etapa estaba construida pero faltaban varias..tal vez 4 o 5.
Cada etapa eran 2 mil o tres mil casas la verdad es que no se bien pero nunca había visto un cerro llenarse de casas tan rápido como en ese lugar.

Mi trabajo era el de revisar las casas , que no hubiera alguien cometiendo algún ilícito y para eso me apoyaba de 50 o más compañeros de trabajo que trabajábamos de noche o de día según nos tocará.

Tampoco éramos policías pero nos apoyabamos de la policía del estado y corporaciones de seguridad pública cuando había un problema grave o serio.

Una madrugada nos mandaron a revisar las casas que estaban en la última etapa que esta en la punta del cerro y donde decían que se aparecían fantasmas.

Para eso varios de mis compañeros iban asustados porque ya les habían contado de seres que salían en la madrugada de las casas que aún estaban sin puertas asi que ahí íbamos los que nos valía madre ver fantasmas y los que ya querían devolverse.

En un momento nos separamos por grupos de 15 para revisar el lugar y tiempo más tarde los del otro grupo volvieron asustados corriendo con nosotros porque habían visto a una pareja caminando por el cerro y era tan raro ver 15 personas casi llorando por ver algo.

Uno de mis jefes dio la orden de ir a revisar y preguntó quien quería ir así que yo fui el primero que agarró  la linterna y las pocas cosas que nos daban para defendernos y me lleve a los demás.

Conforme nos íbamos acercando al lugar se escuchaban dos personas platicando, así que pensamos que eran trabajadores que se habían quedado a dormir o a drogarse o que estaban intentando robar materiales de construcción pero la sorpresa fue que a lo lejos vimos que era una pareja: 

Un hombre de negro de sombrero tejano y botas vaqueras y una mujer de rojo con pelo negro y muy largo y con una figura muy bella.

Intenté alcanzarlos primero hablándoles y como vi que no me hacían caso los iluminaba con la lámpara pero me ignoraban.

Cuando estuve a tres metros de ellos olían a perfume , hablaban y caminaban como personas normales  pero me di cuenta que eran fantasmas, ya que al intentar agarrar a la mujer por el brazo no pude, se desapareció por instantes y seguía su camino,
Mis compañeros al ver eso se hecharon a correr y nos quedamos solo 3.

Yo también estaba desconcertado porque no me había pasado algo así en mi vida pero estaba emocionado por ver fantasmas con esa claridad.
Mis compañeros y yo discutíamos que hacíamos con esa situación a lo cual después de varias veces de intentar atraparlos y no lograr nada optamos por devolvernos y levantar un reporte sobre un falso avistamiento de personas.

El par de fantasmas
Victor Alcázar

lunes, 6 de mayo de 2024

el panteón de la calle Belén

Cuando era niño, tenia sueños en el panteon de Belén, a veces eran pesadillas la mayor parte del tiempo, soñaba que me perseguían fantasmas y otros demonios que vivían ahí.

Un día mi abuelo me llevó a conocer el panteón de Belén como cuando yo tenia los 10 o 12 años de edad y fue ahí donde me di cuenta que ese era el lugar que soñé desde que nací.
Le dije a mi abuelo que ahí había una puerta en donde se veía una pared y obvio mi abuelo nunca me creyó.
Así pasó mucho tiempo hasta que un día me encontré con datos históricos de que antes había una entrada que conectaba el panteón con la parte del hospital civil.
Y así era como yo lo había visto en sueños, lo que pasa es que ese lugar estaba conectado para que después de fallecidos, las gentes los pudieran ingresar a enterrarlos al panteón.

Yo siempre he creído que yo morí ahí y por eso nunca me gusto pasar por ese lugar.

El panteón de la calle Belén 
Victor Alcázar