A la muerte no se le vence,
Me decía el libro que leía..
Me sonaba interesante que yo tenia buen sueño cada que me acostaba a descansar pero detectaba perfectamente cada ruido en el vecindario: ahí estaba rocks el perro de mi vecino, ahí esta el gato maullando que viene a visitar al mio, ambos peleando, ahí estaba el ajetreo sexual de mis nuevos vecinos que solo venían en fines de semana y que me proporcionaban placer e ideas para escribir cada que se amaban.
De hecho yo cuando sentía morirme me levantaba con todo y fiebre, me aventaba a la regadera o me tiraba encima el alcohol que tenia a un lado cuando estaba enfermo: YO NO QUERIA MORIR.
Había sabido que gente con poderes mediumnicos o practicantes de nahualismo no morían del todo cuando la muerte los visitaba, según sé, hay gente que llegado el momento de partir se aferraban al cuerpo maltrecho y la gente alrrededor los veía flotar, eso también me lo contó mi madre cuando mi bisabuela murió.
Yo también quería controlar mi muerte y la mente, el espíritu sobre la materia y el instante donde se supone yo me voy no era más que una elección propia: a nadie se le puede obligar a dejar una vida completa de aprendizaje, especialmente si uno ha encontrado tanto poder y conocimiento, especialmente si uno no escribe sobre ello y no tiene un aprendiz que ayude a bien morir.
Los monjes en el Tíbet eligen a uno de ellos, el más avanzado en temas del temor y hacen meditación juntos, meditan en circulo, imaginan a un ser emergiendo del piso y así empiezan a crear entidades que comienzan a vivir y en ese instante que la entidad terrible se da cuenta que es libre, monje encargado ,con su gran capacidad destruye su cuerpo etéreo y le devuelve a la nada, eso lo hacen para demostrar que la mente es la creadora de este mundo y que todo puede ser destruido o construido desde ahí.
Yo aspiraba a ser siempre ese monje que tenia la llave para que el mundo no se fuera al carajo.
Yo no se porque pero cuando era niño y estaba muy enfermo, delirando me encontré varias veces con la muerte y eran visiones muy vívidas y coloridas...en una ocasión la muerte de una altura de más de dos metros y vestida con capas de harapos obscuros llegaba por mi y a través de sus cuencas obscuras esperaba mi respuesta acerca de mi viaje.
Yo respondía que su agresión no me era intimidante porque yo había sido entrenado en el tema y no respetaba a nadie fuera la muerte o fuera deidad alguna.
Varias veces fueron las que la muerte me dijo que yo me iría de este mundo cuando yo estuviera listo.
Han pasado los años y siempre me pregunto porque diría la muerte algo así.
¿Acaso se puede elegir morir?
¿Porque a mi me dio elegir?
Tiempo después entendí que mi hora llegara cuando este harto de la vida y yo ya no tenga más que aprender aquí, así que visualize a mucha gente como yo, gente que solamente se va de aquí cuando ha hecho a lo que vino a la experiencia de la vida.
Ya no me sentía tan solo ni tan frustrado por no entender la muerte.
A mi el sueño me da, y me da la muerte también, mi corazón no sabe la diferencia entre soñar y estar vivo, mi mente tampoco porque no he alcanzado ese grado de conocimiento: así que no hay diferencia entre que en este momento este muerto o este vivo: YO EXISTO.
La muerte me espera
Victor Alcázar