Cada que veo un alacrán vivo me dan ganas de comérmelo, y para acabarla de amolar tengo alarma anti alacranes, siempre los "siento", es como si algo dentro de mi me avisara que hay uno cercas y efectivamente a donde volteo ahí esta uno, cosas raras pero útiles para mí.
Cuando era niño iba a las tiendas de San Juan de Dios donde mis padres tenían sus negocios y con 50 pesos me compraba un pedazo de carne seca de víbora de cascabel que me comía todos los días con unos submarinos marinera.. todos los días le arrancaba un pedazo hasta que después de una semana me la terminaba.
A lo mejor por eso se me antoja comer alacranes.
Alarma anti alacranes
Victor Alcazar
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