La situación se habia tornado difícil en los últimos días porque mi mujer no era la misma de siempre: todo eso comenzó a suceder desde que el cielo enrojecio y comenzaron a caer esas piedras del cielo que atravesaron la iglesia, matando a mucha gente.
Guadalajara no volvió a ser la misma porque a pesar que hubo féretros y servicios fúnebres para todos los fallecidos, cosas extrañas comenzaron a suceder días después.
Resultó que mi mujer tenía un tono de piel más azulado y lo notaba en las mañanas cuando la veía vagar por el baño sin decir ninguna palabra y eso era extraño para alguien que conozco desde hace tanto tiempo.
Su pelo comenzó a caer y sus actividades disminuyeron tanto que la lleve a atender al hospital civil de donde nunca volví a verla con vida.
Parecía pandemia porque ahí mucha gente tenía síntomas similares y yo comencé a tener pesadillas y dificultades de todo tipo así que me puse a tratar de escapar de mi realidad ahora que estaba solo.
Mi perro y mi gato murieron también así que yo pasaba días sin salir solamente escribiendo sobre esto ya que el barrio se torno obscuro y tenebroso.
A veces se escuchaba que gente venia a golpear mi puerta en la entrada del cancel y después se escuchaban risas macabras mientras se alejaban corriendo.
Yo comía poco y bebía casi nada, empezaba a sentir los estragos de mi vida actual y las malas desiciones que toma cualquiera que esta jodido.
Una noche tuve que salir a buscar que comer porque las ratas que habían comido mi despensa se habían ido y no había animales que yo pudiera devorar.
No había perros en las calles ni gatos, no había aves y algo los estaba matando.
Yo no tuve más remedio que comenzar a pensar en matar a quien se me atravesara y empeze a esperar a alguien en la esquina de mi cuadra debajo de un árbol donde había una banca desvencijada por el tiempo.
Dieron las cinco de la mañana y yo no tenía ninguna víctima de mi hambre: así que me comenze a comer mi brazo porque era algo que estaba ahi para mi, y además tenía dos.
Recuerdo que la iglesia de lejos se veía iluminada por las noches y de ahí se veian seres alados que salian de las ruinas.
Yo estaba lejos del sitio y además no tenía muchas ganas de investigar porque yo debía de sobrevivir a esos dolores que me afectaban tanto y que me estaban transformando en una criatura de las que Dios ha olvidado en la ciudad de Guadalajara Jalisco.
La caida
Victor Alcázar
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