Se dice que la mujer que emprende el vuelo sola, debe de recordar como volaba en pareja, así mismo recuerda que ella debe de dejar de ser amigable, deja de sonreír, recuerda que su pareja gustaba de ser detestable y comienza parecerse a ése fantasma.
Pasa el tiempo y no percibe más que ganas de encontrar alguien como ella,¿ pero quien es ella?
Ella fue alguien distinta y ahora es exactamente como el monstruo con el que una vez vivió.
Un día cuando todas las calles están obscuras, sale a pasear porque no le gusta su nuevo cuerpo, le recuerda a ese ser asqueroso del cual se quejaba y en el que ahora se convirtió.
Observa por las ventanas de las casas a las mujeres que con sonrisa amable cobijan a sus hijos y atienden a su marido y se pregunta porque ellas no se convirtieron en monstruos:
La conclusión es que ellas viven con el monstruo y acarician sus tesoros, sus cadenas y su Corona.
Al parecer las princesas si existen y un dragón las cuida de eso que acecha en las obscuridades.
La obscuridad alcanzó a la luna
Víctor Alcázar
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