viernes, 2 de julio de 2021

camino al cielo

Hoy camino a la iglesia,  me encontré con un sobresalto a mi alma:
Por el camino que lleva al Panteón,  un perro yacía muerto a un lado de  la pared, su cuerpo destrozado y su gesto de muerte, era el del terrible mal de haber sido el mártir de ejemplo para los que tememos a morir como él murió.
Al parecer,  fue un perro callejero: lo digo por su pelo  por sus costillas rotas, por su cráneo aplastado en tres partes, sus colmillos sobresalían del gesto mortal, como diciéndome algo:
Y es que seguramente fue un perro que sabía caminar por la calle , pero mala la hora, maldita su suerte  el universo le tendió una trampa y tuvo que cruzar por esa parte angosta de la calle: seguramente de noche,
Ahí fue donde alguien le atropelló, a pesar que él hizo lo que cualquier persona hubiese hecho para no ser atropellado... y no me queda más que pensar sobre que si no es acaso que tememos tanto el momento de la muerte que precisamente se nos regala exactamente la que odiariamos tener.
No importa cuántos sufrimientos se hayan tenido en vida, el último puede ser también  parte de una corona y capa con la que se visten los mártires. 
Me puse a pensar sobre si en vez de ese perro callejero, hubiese sido un niño, o una mujer llevando el alimento a su hogar, o yo, pude haber sido yo y en verdad comenze a rescatar partes del acontecimiento de muerte, a pesar que no viví la escena,
A pesar de que no me interesa pensar mucho en eso tuve que aceptar que es muy posible que mi muerte no sea a los 90 años en una cama en apacible santuario con cantos de aves.
Pensé entonces en que rezar no sirve de nada, o si, tal vez sirve precisamente para creer en que no será así el destino pero así será.
Y mi muerte la vi en ese perro.

Dieron las campanadas de misa de difunto
¿Quien será el que esté dentro de ese féretro el día de hoy?
Yo no puedo esperar a llegar tarde,
Seguramente sera alguien desconocido pero al final de la misa, me daré cuenta que la vida de la que hablan en el sermón y por la persona que lloran , tendrá mi nombre.

Camino al cielo

Víctor Alcázar
 

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